Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta profundos cambios hormonales, metabólicos e inmunológicos que pueden influir en la forma en que se toleran determinados alimentos.
Entender estas diferencias y ajustar la alimentación a ellas puede ayudarte a encontrarte mejor durante el embarazo, cuidar tu salud y la del bebé.
¿Qué son las alergias alimentarias en el embarazo?
Las alergias alimentarias aparecen cuando el sistema inmunológico reacciona frente a alimentos que en principio deberían ser inofensivos
A diferencia de las intolerancias, las alergias alimentarias pueden provocar síntomas más intensos como urticaria, dificultad respiratoria, hinchazón o, en casos graves, anafilaxia. Por eso es fundamental evitar estrictamente los alimentos desencadenantes, ya que una reacción severa puede comprometer tanto la salud de la madre como la del bebé.
¿Qué son las intolerancias alimentarias en el embarazo?
Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas a ciertos alimentos que no implican al sistema inmunológico. Suelen estar relacionadas con la dificultad para digerir o absorber determinados nutrientes, como algunos azúcares o carbohidratos, y normalmente se manifiestan con síntomas digestivos: gases, diarrea, hinchazón, dolor abdominal o sensación de pesadez.
Durante el embarazo, estos síntomas pueden aparecer o intensificarse debido a los cambios hormonales propios de la gestación, que ralentizan el tránsito intestinal y modifican la digestión.
Es importante no confundirlas con una alergia alimentaria, ya que esta última sí implica una reacción del sistema inmunitario, y puede tener consecuencias más graves.
Tipos de intolerancias alimentarias en el embarazo
Sensibilidad al gluten
La sensibilidad al gluten en el embarazo (también llamada sensibilidad al gluten no celíaca, SGNC) es una condición en la que aparecen molestias al consumir gluten, una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno., pero sin tener enfermedad celíaca ni alergia al trigo. No hay daño en el intestino y no suele afectar directamente al bebé.
Los síntomas suelen aparecer después de comer alimentos que lo contienen y son en su mayoría digestivos: hinchazón abdominal, gases, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, fatiga, dolor de cabeza… Muchos de estos síntomas también son comunes en el embarazo, lo que puede dificultar identificar la causa.
Embarazada celíaca
La celiaquía no es una alergia ni una simple intolerancia, es una enfermedad autoinmune provocada por el consumo de gluten.
Seguir una dieta estricta sin gluten es fundamental, sustituyendo los alimentos que lo contengan por opciones específicas sin gluten que aseguren un aporte adecuado de nutrientes.
Cuando la celiaquía no está bien controlada conlleva déficits nutricionales y un mayor riesgo de complicaciones durante la gestación.
Intolerancia a la lactosa
La intolerancia a la lactosa en el embarazo se produce cuando el organismo no digiere correctamente la lactosa, que es un azúcar natural presente en la leche y sus derivados. Puede provocar molestias digestivas pero no siempre es necesario eliminar completamente los lácteos; en muchos casos se toleran pequeñas cantidades.
Los lácteos son una fuente importante de calcio pero existen alternativas sin lactosa y otros alimentos ricos en calcio que permiten cubrir las necesidades nutricionales de este mineral sin comprometer la salud ósea de la madre ni del bebé.
Intolerancia a la fructosa
La intolerancia a la fructosa en el embarazo ocurre cuando no se puede absorber correctamente este monosacárido, presente en la miel y algunas frutas y verduras.
Los síntomas son digestivos: hinchazón abdominal, gases y diarrea.
Existen otras intolerancias a carbohidratos en el embarazo (sorbitol, sacarosa…) y su manejo ayuda a reducir molestias digestivas y a mejorar la absorción de nutrientes esenciales durante la gestación. En estos casos suele ser interesante disminuir el consumo de FODMAPs (con una dieta baja en FODMAPs), pero como he comentado anteriormente, la clave es valorar cada caso individualmente.
“Escucha a tu cuerpo y adapta tu alimentación a tus necesidades, eso hará que vivas el embarazo con más energía y bienestar”
Alimentos que son buenos durante el embarazo
Una alimentación equilibrada durante el embarazo es esencial, especialmente cuando existen intolerancias alimentarias y alergias en el embarazo. Es importante adecuar los alimentos a cada caso pero durante la gestación debe asegurarse un correcto aporte de:
- Frutas y verduras frescas (mejor si son variadas), porque aportan vitaminas, minerales y antioxidantes.
- Tubérculos y cereales integrales: adaptados a cada tolerancia, evitando el gluten cuando sea necesario.
- Legumbres: son una fuente de proteínas vegetales, hierro y fibra (dependerá mucho de la tolerancia en cada caso)
- Proteínas de calidad como pescado bien cocinado, huevos, tofu y carnes magras.
- Grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra o los frutos secos.
- Fuentes alternativas de calcio en caso de intolerancia a la lactosa, como bebidas vegetales enriquecidas.
“ Prioriza alimentos frescos frente a ultraprocesados, mantén una buena hidratación y reparte las comidas a lo largo del día”
¿Por qué es buena la vitamina D durante el embarazo?
La vitamina D es importantísima para que tu cuerpo absorba el calcio y en consecuencia, para los huesos, contribuye al desarrollo del esqueleto del bebé y al mantenimiento de la densidad ósea materna.
Cuando existen restricciones alimentarias debido a intolerancias o alergias en el embarazo, es necesario vigilar los niveles de vitamina D. Una dieta adecuada, la exposición solar controlada y, cuando proceda, la suplementación pautada por un profesional sanitario ayudan a cubrir los requerimientos durante esta etapa.
¿Pueden las intolerancias alimentarias perjudicar el embarazo?
Por sí solas, las intolerancias alimentarias no deberían perjudicar el embarazo si están bien identificadas y correctamente manejadas. El principal riesgo aparece cuando se eliminan grupos de alimentos completos sin una planificación nutricional adecuada.
Una dieta mal equilibrada puede provocar déficits de calcio, hierro, vitaminas o energía, lo que sí puede afectar al desarrollo del bebé y al bienestar de la madre. Por ello, ante síntomas persistentes o dudas relacionadas con una alergia en el embarazo o una intolerancia, es recomendable acudir a un especialista que valore cada caso de forma individualizada.
Consejos del expert@
Durante el embarazo, tu cuerpo es sabio pero también más sensible. Si notas molestias digestivas recurrentes o tienes antecedentes de alergias, la clave no es auto-diagnosticarte ni eliminar grupos enteros de alimentos por tu cuenta, ya que podrías provocar carencias de nutrientes esenciales como el calcio, el hierro o la vitamina D. Te recomiendo llevar un pequeño diario de comidas y síntomas para identificar patrones, priorizar siempre alimentos frescos frente a los ultraprocesados y, sobre todo, acudir a un especialista en nutrición. Un abordaje personalizado te permitirá disfrutar de esta etapa con la máxima energía, asegurando tu bienestar y el correcto desarrollo de tu bebé.»
Fuentes de referencia
- Nutrición Hospitalaria. (s.f.). Embarazo, intolerancias y alimentación materna. https://www.nutricionhospitalaria.org
- Organización Mundial de la Salud. (s.f.). Nutrición de la madre durante el embarazo. https://www.who.int/es
- Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. (s.f.). Celiaquía, fertilidad y gestación. https://www.renhyd.org
- MedlinePlus. (2022). Cómo mejorar su sistema inmunitario. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000584.htm
- Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver [NICHD]. (2021). ¿Qué es el embarazo?. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/pregnancy/informacion

